La silicona proviene del silicio, que se encuentra, entre otros materiales, en la arena. El silicio se convierte en silicona cuando se combina con el oxígeno, el carbono y el hidrógeno; dependiendo la fusión encontraremos silicona en forma de gel, aceite o goma en base a la función de las combinaciones de cada elemento químico que la compone.

La silicona es un material inerte utilizado desde 1946 en el campo de la medicina. Se utiliza en la fabricación de las lentes intraoculares, de marcapasos y por supuesto en la de los implantes mamarios desde 1963. No provoca reacción importante del organismo. Sus cualidades mecánicas le conceden una gran resistencia a los golpes.

El implante está formado de una cubierta flexible de elastómero de silicona que le da su forma a la prótesis y que hace de interfaz entre el organismo y el implante. Está cubierta, cerrada mediante una pastilla de oclusión, puede venderse vacía, para que el cirujano la rellene con suero fisiológico durante la operación (en el caso de implantes mamarios únicamente o de expansores cutáneos) o bien venderse rellenada de gel de silicona cohesivo en el momento de su fabricación.

Al principio los implantes mamarios, poseían superficie lisa, porosa, que dejaba pasar en aquel momento la silicona líquida; esto provocaba una reacción violenta del cuerpo debido a una cápsula fibrosa que ocasionaba una contractura capsular.

La llegada de la superficie texturizada ha permitido un descenso significativo de estas contracturas capsulares. Sin embargo, la mejora de las materias primas por una parte, y de los procedimientos quirúrgicos por otra parte, han hecho que el nivel de contractura capsular sea idéntico tanto cuando se utiliza un implante liso o uno texturizado. La elección de uno u otro le corresponde al cirujano.

Por el contrario, durante la implantación de una prótesis anatómica, se recomienda utilizar un implante texturizado para evitar una posible rotación del implante. 

La mejora de las materias primas y de los procedimientos de fabricación –barrera en la cubierta y gel cohesivo– permite garantizar una alta limitación de la sudoración del gel a través de la cubierta. Cabe la posibilidad de que se difundan cantidades ínfimas de silicona a través de la cubierta de elastómero, incluso en los implantes inflables. El riesgo de enfermedades inflamatorias es muy bajo.

 

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